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| El dúo SOJAH se llevó una gran sorpresa al descubrir lo populares que eran en Japón. |
Cortesía: BBC MUNDO.- Akihiko Narisawa llegó a Jamaica hace dos años con un objetivo en mente: encontrar música jamaiquina auténtica producida por artistas jamaiquinos y enviarla a su país, Japón, donde el amor por el reggae se ha transformado casi en un culto.
"Me interesa el reggae y quiero conocer más sobre esta música y entender un poco más sobre la cultura de Jamaica y su gente", dice Narisawa.
"La única manera de entender a Jamaica es estando aquí".
Este graduado en economía de 30 años de edad está a cargo de la sucursal de Oasis Music (con base en Tokio) en Jamaica y envía miles de álbumes por mes a Japón. Narisawa es uno de los cientos de japoneses que han venido a la tierra del reggae para sumergirse en su música y su cultura.
Industria millonaria
El amor de Japón por el reggae tomó cuerpo en la década de los 80.
El estilo de Bob Marley tomó al mundo por sorpresa, inspirando revoluciones sociales y colocando a la isla caribeña dentro de los primeros puestos en el multimillonario mundo de la industria musical. Los jóvenes japoneses abrazaron este fenómeno. A ellos les gustan las letras francas, los sonidos, el ritmo y la energía de los músicos jamaiquinos. Hoy el reggae es una industria que mueve millones de dólares en Japón y los músicos jamaiquinos están en mayor demanda que nunca.
Y en Jamaica, pueden verse jóvenes japoneses caminando por las calles, conversando en populares sitios como Trench Town, buscando inspiración en la comunidad de Bob Marley. Están en los estudios de grabación y producción comprando lo que ellos llaman auténtica música jamaiquina.
Para los amantes del reggae en Japón, existen servicios como el que ofrece Narisawa. "Voy a las compañías distribuidoras o a los estudios y compro grabaciones para hacer CD, luego los envío por barco a la oficina central de la compañía en Tokio", dice.
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| Akihiko Narisawa es una apasionado por el reggae. |
Phillip George, un jamaiquino a cargo de la empresa japonesa Rockers Island que también exporta música a Japón, afirma que el negocio es rentable. El año pasado, por ejemplo, Rochers Island envió más de 800.000 grabaciones a Japón y según George, actualmente hay una lista con más de 130.000 pedidos.
"Éstas son canciones producidas aquí en Jamaica por nuestros artistas, son de hace cinco o diez años. Pero todavía están en demanda en Japón". Empresas como las de Narisawa y George han abierto el camino para que muchos artistas jamaiquinos visiten Japón.
Revelación
El año pasado, dos hermanos que se hacen llamar SOJAH fueron de visita a Japón, invitados por el promotor japonés Dr. Money. A pesar de ser muy poco conocidos en Jamaica el sencillo del dúo, Pon Di Corner, alcanzó el primer puesto en la cartelera japonesa en 2005. Hicieron siete presentaciones cobrando US$2.500 por cada una. Se estima que fácilmente un artista puede ganar entre US$5.000 y US$7.000 por show.
Uno de los hermanos, que se hace llamar Konscience, señaló que no tenía idea de que eran tan conocidos en Japón.
"Cuando llegamos, escuchamos que pasaban nuestra música por la radio, por los sistemas de sonido e incluso por los celulares. Fue toda una revelación", dijo.
"Los fans en Japón están locos por la música, no sólo quieren escuchar las canciones, quieren hablar como jamaiquinos, caminar como jamaiquinos y cantar como nosotros". SOJAH tiene pensado regresar a Japón en septiembre para promocionar su nuevo álbum.
Las dos naciones podrán estar muy lejos geográfica y culturalmente, pero por ahora, parecen estar unidas por el reggae.